Electricidad.

Aunque se ha dicho hasta el cansancio que leer es habitar un espacio diferente, encontrar un libro que encierra al lector en los acontecimientos narrados es tan extraño como doloroso, más cuando se trata de vivir una enfermedad que no nos ha sido destinada, padecer la urgencia de una investigación que de testigos nos convierte en cómplices, experimentar la dualidad amor-odio que gobierna las relaciones de Lily con los otros, pasear por un Londres que se come a sí mismo y a sus habitantes, deambular por los pasillos de hospitales que parecen cementerios. Ray Robinson, en su primera novela, ha logrado lo que tantos escritores buscan durante toda su vida: entregar a sus lectores una experiencia sinestésica, una historia absoluta. Hacernos sentir las descargas de energía que recorren la piel en un ataque, inmovilizarnos los brazos y las piernas, descontrolar el castañeo de nuestros dientes, deslumbrarnos con la luz blanca y destellante que lo gobierna todo mientras la electricidad toma posesión de nuestros cuerpos.

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Electricidad

Criticar.

Ahí les va la entrevista que le hice a Ray Robinson en diciembre pasado. El libro del cual hablamos se llama Electricidad, está editado en Sexto Piso. La historia la platica él, yo por mi parte les digo que me conmovió mucho la historia del personaje principal, Lily. Es una historia de búsqueda mezclada con mucho sufrimiento, aborda el siempre complicado tema de la relación madre-hija, pero esta mamá sí se pasó de lanza, de hecho, el libro comienza con una imagen brutal de Lily frente al cadáver se su madre y, en lugar de llorarle, le suelta un golpe en la cara.

Hablamos en la entrevista de la parte gráfica del libro que llama mucho la atención porque cada vez que a Lily de viene un ataque de epilepsia aparecen páginas completas con una tipografía distinta y muy grande para representar esa sensación violenta e incontrolable. Y también hablamos de cómo percibe una chica de pueblo una ciudad tan hostil como Londres.

Ray Robinson describe tan bien el mundo femenino que incluso me confesó que amigas suyas le dijeron ¿quién carajos te estuvo revelando tantos detalles?. Este autor, dicho sea de paso, es poca madre, estuvimos comadreando después y echando un par de chelas. Esto sigue aumentando mis sospechas de que en el fondo soy más parecida a un hombre gay que lo que soy.

Y este es el Podcast

«Esta escritura es tan vívida y poderosa que en verdad grita buu en tu alma (¡me encanta esa frase!). Al canalizar la voz de su epiléptica ángel-demonio, la inolvidable Lily O'Connor, Ray Robinson ha escrito una novela que ruge contra la vida con tanto vigor que se convierte en una especie de radiante y dulce trascendencia. ¿Cómo logra esto Ray Robinson?, siendo una de las plumas jóvenes más talentosa, audaz y fresca.»

Francisco Goldman

Robinson aborda el tema como forma de redención y homenaje a su prima Lisa, que sufrió este desorden mental

GUADALAJARA, JALISCO.- En el marco de la vigésima segunda edición de la Feria Internacional del Libro, el escritor de Manchester Ray Robinson comparte la primera entrega de una trilogía: Electricidad. En esta ocasión, el novelista inglés relata la constante búsqueda de identidad de Lily O´Connor, personaje principal asediado por la epilepsia hasta el final de su vida.

Robinson aborda el tema como forma de redención y homenaje a su prima Lisa, que sufrió este desorden mental, explorando de forma paralela las consecuencias y pesares que cada miembro de la familia experimentó al lado de la enferma.

En su primera visita a la FIL; Robinson da a conocer las razones e inquietudes que le dieron pie a tomar el camino de las letras. Se remonta a septiembre de 1997, en el noroeste de su natal Inglaterra, en el seno de una familia de clase media. En tono coloquial rememora una reunión entre amigos, donde la práctica común era la ingesta de hongos salteados en pizzas. Estando bajo los efectos de los “hongos mágicos”, entabló una “conversación” con las cortinas de su apartamento y obtuvo una respuesta premonitoria en su destino como escritor. En ese momento, sus amistades se mofaron de él. Una década después, retorna a Manchester para ofrecer una lectura de su libro y dejando de lado el carácter flemático que caracteriza a los ingleses, el novelista sentencia: “Siempre confía en las cortinas”.

El autor retoma cierta formalidad y el hilo conductor de su más reciente trabajo. Contrario a la opinión del escritor ruso Dostoievski sobre la epilepsia, como un designio divino, Robinson la clasifica como un desorden mental, padecido por más de 30 millones de personas en el mundo, del que realizó una investigación académica minuciosa, dando con ello una mayor argumentación a su novela.

Hace algunos meses salió a la luz en Inglaterra su segunda novela The man without, obra que gira en torno a un joven de 26 años, con una vida tormentosa y sometido a riesgos de diversa índole. El protagonista en este caso es un ser en constante estado de ansiedad, que experimenta satisfacción sexual mediante el ahorcamiento. Todo ello, en la búsqueda de un significado de la vida y de quién somos.

El autor cerrará esta tríada con un trabajo novelesco sobre “El síndrome de Estocolmo”, considerado una respuesta psicológica en el que la víctima de secuestro o persona detenida contra su propia voluntad desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía. Ray Robinson presentará Electricidad ( Sexto Piso) este domingo 30 de noviembre, a las 19:00 horas, en el Salón Agustín Yáñez, situado en la planta alta del recinto ferial.

CRÉDITOS: Informador Redacción / LEER

La vorágine de los libros
■ Electricidad, reciente novela del autor británico, se presenta hoy

“Nadie en su sano juicio elige escribir”, afirmó Ray Robinson

Ericka Montaño Garfias (Enviada)

Guadalajara, Jal., 29 de noviembre. El escritor británico Ray Robinson no proviene de una familia ligada a los libros, pero “sí hay una tradición muy fuerte de historia oral, contar cuentos; en mi casa les encanta decir mentiras”, así que esas “son mis bases”. Ahora se ha convertido en una promesa de la literatura británica.

“Escribo para dar sentido a mi vida. No el éxito, no la fama, sólo quiero dar sentido a mi vida. Soy ambicioso; un día quiero ser uno de los mejores, pero no voy por ahí diciéndolo. Hay muchos libros que quiero escribir, son muy ambiciosos, pero ahora no siento que tenga las herramientas suficientes. Lo bueno de escribir es que no existe eso de ‘la novela perfecta’, todos los escritores son aprendices hasta el día que mueren”, dijo en entrevista el escritor nacido en 1971, en North Yorkshire.

Hubo una primera novela que escribió a los 18 años, pero desde entonces no había escrito nada hasta ahora. “Fue un proceso extraño. Creo que la escritura te elige, tú no eliges escribir. Nadie en su sano juicio elegiría sentarse en un cuarto durante miles de horas, solo, y escribir cosas que en su mayoría son basura.”

Ray Robinson llega a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para presentar este domingo su novela Electricidad, publicada por el sello Sexto piso, cuyo tema central es la epilepsia y el personaje es una mujer. Su segundo libro es The man without, donde el protagonista es Anthony, un transvesti que practica la asfixia como elemento autoerótico. Estas dos son las primeras partes de una trilogía que se liga, porque son personajes cuya sicología es diferente al resto de los seres normales.

Explica el autor: “Una novela es una forma de conciencia, y estoy muy interesado en personajes cuya conciencia es un poco oscura, diferente de la mayoría de las personas, lo cual les permite ver el mundo desde una perspectiva diferente”.

Respecto de Electricidad, Robinson tomó una experiencia personal para crear a su personaje Lily, pues una de sus primas padeció epilepsia. “Una vez que comencé a investigar acerca de la epilepsia descubrí que afecta a las mujeres de manera diferente; las hormonas están involucradas en esto: cuando van a tener su periodo es más probable que tengan un ataque; también afecta su desarrollo sexual, la imagen que tienen de su cuerpo.

“También son más vulnerables cuando pierden la conciencia en público, orinándose en público. Eso me interesa mucho, nunca pensé ni por un momento escribirlo a partir de un personaje masculino. Al principio estaba narrada en primera persona, pero después me di cuenta de que si quería llamar la atención acerca de la epilepsia, Lily tenía que contar su historia.”

Fueron tres años de investigación acerca de la enfermedad, y dentro de ella un tipo muy específico: la epilepsia del lóbulo temporal. Médicos, expertos y pacientes hablaron acerca de qué es y cómo la viven.

Hablar de ella a partir de una mujer, agrega, fue difícil. “Estoy familiarizado con el cuerpo de la mujer de las maneras obvias; pero, por ejemplo, no sé lo que significa la primera menstruación, comprar mi primer sostén, que me crezcan los senos, cómo eso cambia mi relación conmigo misma y con el resto de las personas, así que soy afortunado de tener muchas amigas muy cercanas, a quienes les pedí que me contaran los secretos sobre sus cuerpos.”

Escribió Electricidad por un deber ético: decir a la gente lo que es la epilepsia, “el desorden cerebral más común en el mundo, pero el menos entendido. No es una enfermedad, es un desorden”.

Electricidad se presentó este domingo a las 19 horas en el Salón Agustín Yáñez de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Ray Robinson presenta hoy Electricidad

Literatura que deja al lector sin aliento

De acuerdo con Robinson, temas como los que el desarrolla son poco tratados por la narrativa inglesa contemporánea.

2008-11-25•Cultura

La narrativa inglesa contemporánea, «más bien aburrida», dice el autor
La narrativa inglesa contemporánea, «más bien aburrida», dice el autor Foto: Javier García

La crítica inglesa lo calificó de libro "que asalta a los sentidos y deja al lector sin aliento". Su autor, Ray Robinson (North Yorkshire, 1971), prefiere definirlo como una novela en la que, al tiempo que se cuenta la historia de la joven Lily, se escarba en el estado más puro de la conciencia para ubicar la humanidad y sus diferencias.

Electricidad, traducción de Isabel Vericat, prólogo de Antonio Ortuño y puesto en circulación por Sexto Piso, es además una demostración de cómo las personas, en especial las enfrentadas a una enfermedad, "reaccionan ante la misma y la utilizan como una fuerza positiva", sostiene el autor a MILENIO.

"No soy epiléptica, tengo epilepsia". La afirmación, pronunciada con la furia eléctrica que habita en Lily, es una de las múltiples puertas de entrada a una historia, jamás mejor dicho, deslumbrante.

Por ello, anota Robinson, "quise escribir la novela en correspondencia con la enfermedad, a sus ritmos propios, que es también una manera de describir la epilepsia. Con todo y que estuve cerca de una mujer con epilepsia (su prima), accedí a obras especializadas en el tema y varios neurosicólogos".

De acuerdo con Robinson, temas como los que el desarrolla son poco tratados por la narrativa inglesa contemporánea, "más bien aburrida. Una literatura que sólo habla del mundo de los blancos, los más ricos, los menos ricos y sus relaciones entre sí. Nuca con temas como los que prefiero".

Si de preferencias se habla, al menos las literarias, Robinson señala Coupland, Palahnink, Kelman y Welsh. No más. Tal vez por lo mismo su nueva novela -que también publicará Sexto Piso- hable de travestismo, sadomasoquismo y el síndrome de Estocolmo, sentimiento que nace en la víctima y en bien del victimario.

Primera entrega de una trilogía, Electricidad se presenta esta noche a partir de las 19:30 horas en la librería Conejo Blanco (Ámsterdam 67, Condesa), con los comentarios de Geney Beltrán y la lectura dramatizada de María Aura.

Mauricio Flores • México

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